202015Jul

Prevención de TCA. Unos consejos para padres.

Estimados padres y madres:
Cada vez es más frecuente que nuestros adolescentes, particularmente las chicas, experimenten insatisfacción con sus propios cuerpos. La sociedad actual, a través de la moda, el entorno social y los medios de comunicación, nos impone un ideal corporal, que sin darnos cuenta vamos interiorizando y haciendo nuestro. Todos asistimos en el día a día a situaciones en las que se cuestiona el valor de las personas en función de su imagen. La publicidad y los medios de comunicación nos bombardean constantemente con imágenes de felicidad basadas en un ideal estético determinado y poco a poco vamos asumiendo este modelo. Nuestras adolescentes, inmersas en esta sociedad y especialmente vulnerables a sus mensajes, asumen como bueno y saludable este modelo estético que nos induce hacia la delgadez sin tener en cuenta otros condicionantes.
Por otro lado, nuestros jóvenes reciben una omnipresente y amplia oferta de propuestas alimentarias asequibles pero no equilibradas nutricionalmente (ej: comida rápida). Se ven incitados al consumo de comida hipercalórica, no saludable y que se aleja de su objetivo de alcanzar una figura estilizada. A esto se suma que muchos abandonan sus hábitos deportivos en pro de actividades sedentarias y adoptan hábitos insanos.
En la adolescencia las chicas y los chicos se van formando una idea más completa de sí mismos. El cuerpo es la expresión externa de lo que somos. Es la forma a través de la cual nos ven los demás. Por tanto, la figura corporal mediatiza todas las relaciones y consideraciones que hacemos sobre nosotros mismos. Valorar nuestro cuerpo, conocerlo y cuidarlo es imprescindible para mantener la salud y para adquirir una identidad positiva como mujer o como hombre. Es muy importante aceptar bien la figura corporal para tener confianza en uno mismo, abrirse a los demás y valorarse en función de lo que uno es y siente y no tanto en función de su silueta.
Si queremos ayudarles como padres a no caer en las redes de las imposiciones socioculturales imperantes, hemos de promover en ellos la formación de un juicio crítico ante los mensajes del modelo estético que nos imponen. Para ello hay que enseñarles a valorar su propio cuerpo y todas las posibilidades que éste ofrece; apoyarles en el desarrollo de una idea ajustada de sí mismos, que reconozcan sus capacidades y también sus limitaciones como personas; animarles en la elección de metas más realistas, de acuerdo con sus posibilidades físicas y emocionales y transmitir la importancia de saber aceptar errores, soportar y tolerar las frustraciones. Así estaremos colaborando en que mejoren su autoestima corporal tomen conciencia del cuidado de su salud y despierten su capacidad de análisis crítico de los mensajes mediáticos que hacen que, especialmente las chicas, se sientan mal dentro de su propio cuerpo.
La información actual acerca de la alimentación en la población es, en gran parte, errónea, lo que lleva al desarrollo de actitudes y conductas anómalas con la comida. Desde nuestro centro realizamos programas de prevención que incluyen aspectos psicológicos y de educación nutricional. Se pretende incentivar a nuestros jóvenes a mejorar la insatisfacción corporal y fomentar una alimentación basada en la adquisición de hábitos saludables (dieta equilibrada, actividad física, metas realistas, entrenamiento en la toma de decisiones, control de los pensamientos y educación nutricional).
Nuestras intervenciones están orientadas a :

– Concienciar de la gran influencia del entorno en la percepción de la imagen corporal
– Cuestionar el modelo estético imperante, especialmente en las mujeres
– Mejorar la autoestima corporal de los/las adolescentes
– Fomentar un pensamiento crítico ante las imposiciones sociales de un modelo estético determinado
– Consolidar una estima personal firme y segura, basada en los valores personales y no tanto en la apariencia
– Conocer y aceptar el propio cuerpo. Compensar lo que no nos gusta de el con lo que nos gusta más.
– Reforzar las virtudes personales y aceptar los defectos.
– Prevenir y reducir los comportamientos no saludables relacionados con la alimentación y el control del peso
– Promover una alimentación saludable entre los jóvenes.
– Incluir la educación nutricional, centrada en promocionar cambios de estilo de vida, hábitos saludables de alimentación y aumento de la actividad física
SEÑALES DE ALARMA DE UN POSIBLE DESORDEN ALIMENTARIO

– Cambios llamativos en el peso, tanto al alza como a la baja.
– Desarrollo temprano de la pubertad, o ser más alto o más grande que la media (esto puede conducir a un chaval a magnificar su conciencia corporal).
– Hacer dieta.
– Volverse exigente o quisquilloso en la elección de los alimentos.
– Miedo a las calorías de la comida.
– Interés en las etiquetas de los alimentos, especialmente en lo referente a grasas y calorías.
– Interés repentino en nutrición y alimentación saludable.
– Decidir convertirse en vegetariana.
– Evitar postres.
– Saltarse comidas.
– Beber excesiva cantidad de agua o bebidas hipocalóricas.
– Protestar frecuentemente de sentirse llena, o de tener diarrea, dolor de estomago, nauseas, vómitos…
– Mentir sobre la comida ingerida.
– Parecer estresado y culpable sobre la comida.
– Perder mucho tiempo preocupado acerca de la talla y la silueta.
– Nuevo interés por un deporte o actividad física añadido al habitual.
– Participar en deportes “demandantes de delgadez” como danza, ballet, gimnasia… o en deportes en los que el peso puede afectar al rendimiento como algunas artes marciales.
– Tendencia al perfeccionismo.
– Autoestima baja.
– Mal humor, parece menos feliz en general.